Las zapatillas Karhu

Los orígenes de esta marca son bastante peculiares y están muy relacionados con un deporte y una nación en concreto. Si se habla de las zapatillas Karhu no se pueden olvidar dos palabras clave que hacen entender la filosofía de la marca: estas son Atletismo y Finlandia.

Debemos remontarnos a la Finlandia de 1916 para poder hablar de los inicios Karhu. Corría ese año cuando se decidió fundar Ab Sport Artiklar, una empresa que al principio sólo se dedicaba a fabricar artículos deportivos como esquís, jabalinas o discos y que por aquel entonces ya era muy conocida en el país nórdico. La clave de su éxito en esas fechas era el uso de abeto finlandés para producir su material deportivo. La flexibilidad y el poco peso que proporcionaba la madera de este árbol ayudaba a los atletas en el lanzamiento ya que hacía que se planeara más lejos. Por esa época, pero con menos éxito, la marca empezó a fabricar zapatillas con clavos para atletas, era el inicio de las zapatillas Karhu.

Las Zapatillas Karhu

En el 1920 la empresa cambió su nombre y para ello se inspiró en uno de los animales más populares de Finlandia, el Karhu, o como nosotros diríamos en castellano, el oso.

Ese año también fue clave para la evolución y el conocimiento mundial de la marca. Se celebraron los juegos olímpicos de Amberes y tres atletas finlandeses consiguieron medallas utilizando las jabalinas Karhu. En esos mismos juegos fue cuando se empezó a llamar a los atletas del país nórdico como “los finlandeses voladores”. Y es que los atletas que representaron a Finlandia en carreras consiguieron cinco medallas de oro. Ese hecho, supuso un antes y un después para la marca, pero no todo acabó ahí. En los juegos olímpicos de París de 1924 el atleta finlandés Paavo Nurmi consiguió cinco medallas de oro calzando zapatillas Karhu. El número de deportistas que llevaron en sus pies la marca nórdica y que consiguieron triunfar en las pistas de atletismo no descendió: Matti Järvinen (oro en jabalina, Los Ángeles, 1932), Lauri Lehtinen (oro en 5000m, Los Ángeles, 1932), Emil Zatopek (oro en 5000m, 10000m y maratón, 1952, Helsinki), entre otros.

 

La marca del oso no solo ha tenido una gran influencia en el ámbito deportivo. La calidad de sus materiales es tan elevada que el ejército finlandés encargó a Karhu la producción de botas, ropa de camuflaje, tiendas de campaña y esquís para la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, nos encontramos ante una de las marcas de deporte que más influencia ha tenido dentro de un país más allá del ámbito deportivo.

Otra anécdota importante a la hora de explicar la historia de las zapatillas Karhu es la siguiente. Antiguamente para que las zapatillas fueran más resistentes se les ponía un número variable de tiras cosidas a los lados. Esta acción podía confundir a los consumidores a la hora de comprar unas zapatillas u otras. Sobre todo, en este caso, en el que el número de tiras a los lados de Karhu y de Adidas coincidían. Así es, la marca alemana y la finlandesa llevaban tres tiras a los costados de las zapatillas. Por eso, Adolf Dassler, el fundador de Adidas decidió comprarle el “logo” a Karhu para que nadie pudiera confundir sus zapatillas. ¿El precio de esa compra? Aunque parezca increíble, lo equivalente a 1600 euros y un par de botellas de whisky. A partir de ahí, el logo de Karhu es el que todos conocemos ahora, esa especia de M que se forma en los costados de las zapatillas.

Karhu tenía nueva manera de identificar sus zapatillas, pero no significó para nada un descenso de las ventas o el reconocimiento. Al revés, los atletas y la población seguían demandando las zapatillas de “Los finlandeses voladores”. Con este deseo de querer ser más rápidos nacieron unas de sus zapatillas más emblemáticas, las Karhu Trampas.

 

Zapatillas Karhu Trampas

Estas zapatillas se crearon en los años 60 a partir de la demanda de los atletas de tener unas zapatillas para entrenar.  Se convirtieron en el primero modelo que estaba destinado única y exclusivamente para entrenar. No solo se convertía en el primero, sino que lo han catalogado como el mejor y así lo afirmaba uno de los mejores entrenadores de larga distancia, Arthur Lyardard. Durante su máximo esplendor, lo utilizaban tanto los atletas finlandeses como muchas universidades americanas. Para que la pudieran disfrutar tanto los atletas como aquellos que no se dedicaban al deporte de élite, Karhu creó dos diseños. El de entrenar tenía el logo de la M, en cambio, el casual no.

Una de las características de la marca finlandesa es el empeño que le ponen a la innovación para conseguir tener el mejor producto del mercado. En los 70, Karhu patentó un sistema de amortiguación por cámara de aire que fue el origen de su modelo Champion. Dicho modelo se convirtió en la zapatilla del momento para los atletas y se consiguieron unas cifras de ventas de récord.

Pasando de los modelos más míticos a los más actuales, queremos mostraros las zapatillas Karhu que tenemos disponibles en nuestra página web.

 

Karhu Syncron

Fuente: allikestore.com

Estas zapatillas surgieron tras el centenario de la marca. Karhu quería volver a lanzar alguno de sus modelos antiguos y escogieron las Syncron por su silueta notable, materiales originales y sistema de cordones únicos. Para modernizar el modelo Karhu ha hecho que la tecnología Air Cushion sea visible y útil en la suela. Con el fin de promocionar este modelo, la marca nórdica realizó un video en el que se mostraba a varios distribuidores holandeses que hablaban de lo especial que es esta zapatilla.

 

 

Karhu Fusion 2.0

Karhu Fusion 2.0

Fuente: karhu

Este modelo se trata de otro relanzamiento de lo que fue una zapatilla icónica en la década de los 90. Para que fuera lo más parecido a aquel modelo original Karhu ha querido trabajar con el diseñador original y variarlo lo mínimo posible. La Fusion del 1996 era una zapatilla de running muy técnica y eso quieren reflejar en este “remake”.

Hasta aquí nuestro repaso de la historia y de los modelos de las zapatillas Karhu. Esperamos que lo hayáis disfrutado y que os haya servido de ayuda.

Nos vemos por aquí, un abrazo.

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